lunes, 14 de enero de 2013

¿Merece la pena comprarse una cámara compacta?

El otro día alguien me pidió consejo para comprarse una cámara compacta, ya que quería utilizarla para sacar fotos de vez en cuando y sin muchas pretensiones en cuanto a calidad (vamos, como la gran mayoría de las personas), lo cual hizo que me planteara la respuesta y originó este post.


La respuesta no es sencilla y depende de las circunstancias de cada uno. Obviamente para el aficionado a la fotografía, una segunda cámara sería casi indispensable, ya que habrían ocasiones en la que no sería necesario cargar con una réflex, como para las fotos de los amiguetes en la piscina o en un asadero, por ejemplo, pero para el resto de los mortales ¿merece la pena?

En mi opinión, la gran mayoría de las personas que no son aficionadas a la fotografía, quieren una cámara de fotos simplemente para recordar los momentos, no les importa demasiado la calidad (hablamos de un mínimo de calidad, no de fotos que se ven borrosas, pixeladas, distorsionadas...), es decir, que con cualquier cámara de fotos barata estarán contentos y si cabe en el boslillo, mejor. Si tenemos en cuenta que los teléfonos móviles de hoy en día, casi todos tienen una cámaras de fotos, pues lo lógico sería usarla y tendremos un "todo en uno" cámara de fotos y teléfono por lo que no necesitarán ningúna cámara de fotos.

La actual calidad de los teléfonos móviles no tiene nada que ver con la de los teléfonos de hace 5 años y podría compararse con la calidad de muchas compactas de dicha época, sobre todo si tenemos en cuenta que las compañías telefónicas están ofertando a cada momento, smartphones de última generación y la gente los cambia con los puntos o por contratos a 0€, lo que facilita la rápida renovación de la calidad (a mejor, se supone) de las fotos que se sacan con ellos. Si a esto le sumamos que hay una innumerable variedad de aplicaciones fotográficas con las que se pueden aplicar efectos o mejoras, entre otros añadidos, como la publicación en redes sociales o los envíos por correos, casi que podemos decantarnos por uno de estos y aprovechar las ventajas que una cámara compacta no tiene.

Es cierto que, aunque la calidad fotográfica haya mejorado en los móviles hay otros aspectos que todavía están por pulir, como la velocidad de obturación o el ruido que producen en determinadas situaciones y, a su vez, las cámaras compactas también han ido mejorando su calidad y mejorando su software, pero siendo sinceros ¿realmente nos paramos a comprobar la calidad de las fotografías una vez tomadas o solo nos fijamos si salimos bien o si salieron todos y con un aspecto divertido en la foto? ¿notamos una diferencia de calidad que nos haga decir; "contra es que la saqué con un teléfono móvil" o pasa desapercibida?

Me gustaría recalcar que el párrafo anterior se refiere a los teléfonos usados por la mayoría de las personas, smartphones y medianamente cuidados, no con teléfonos de hace más de 5 años o con un smartphone poco cuidado (lente rozando las llaves en el bolsillo, usado para revolver la leche por nuestro hijo...).

Quizás si vería apropiada la compra de una compacta si no tenemos teléfono con cámara (hay muchas personas que les importa un comino las prestaciones futuristas del teléfono y tienen en cuenta otras caracteríticas como, la autonomía o que simplemente sirva para hablar) o si vamos de viaje, más que nada por el volumen de fotografías que se suele tomar o por "asegurarnos" un mínimo de calidad para el recuerdo, pero no absolutamente necesario si disponemos de un smartphone

En definitiva, si disponemos de un teléfono móvil, no somos aficionados a la fotografía, no vamos a ir de viaje, las fotos las queremos para Facebook o guardarlas en una carpeta y recordar esos momentos de vez en cuando, o incluso para hacer pequeñas ampliaciones tamaño 10x15, personalmente me quedaría con el móvil.

2 comentarios :

ANRAFERA dijo...

Muy interesante tu exposición Edertano y a tener en cuenta por su utilidad. Felicitaciones y cordial saludo.
Ramón

Edertano -- dijo...

Gracias por tu visita Ramón.
Un saludo.